Ganarle al sistema de salud ES POSIBLE
Compartimos con Uds. el artículo que se publicó en la edición de marzo de 2014 de Opinión Sur Joven.
http://opinionsur.org.ar/joven/?p=4019

A mis clientes, esos héroes anónimos, que defienden su derecho a la salud todos los días
1. Sólo reclamo lo que “es justo”.
En los años que vengo trabajando como abogada en temática de salud he encontrado un gran malestar por parte de mis clientes frente al constante incumplimiento de las empresas de medicina prepaga y obras sociales.
Muchos asociados a una empresa de salud tenían que atravesar una enfermedad o la de un familiar y al mismo tiempo iniciar un juicio para lograr la cobertura de las prestaciones de salud que necesitaban. No sólo tenían que soportar el incumplimiento, sino que además debían conseguir engorrosa documentación, asumir gastos no contemplados, honorarios profesionales y demás.
Y por sobre todas las cosas convivir con la sombra de la incertidumbre….
2. La batalla contra “el sistema”
Mis clientes se encontraban atónitos, sorprendidos, desahuciados frente a lo que ellos denominaban una “verdadera injusticia”. Muchos aseguraban que siempre habían abonado “el plan más caro”, que “habían dejado quince, veinte años de pago de cuotas puntuales” a la empresa y que “en el momento que se necesitaba un servicio de salud, de-sa-pa-re-cían. Siempre se oía algo de lo “descartable” por detrás. De este modo, el reclamo judicial se convertía en una verdadera batalla reivindicatoria, en “ganarle al sistema”. Era algo más allá del mero incumplimiento de brindar una prestación de salud, era una verdadera cruzada moderna donde se mezclaba la dignidad, con la necesidad de justicia, de no dejar que las cosas “simplemente sucedan”.
Sin embargo, pese a obtener con frecuencia medidas cautelares (decisiones judiciales urgentes-excepcionales antes de la sentencia), pude observar en mis clientes que toda esa angustia frente al incumplimiento permanecía pese a la obtención de las prestaciones de salud que requerían por vía del amparo.

3. Con los chicos NO

“Un segundo significado de Justicia, el más común yo diría, es simplemente eficiencia”.
Richard Posner
Valeria, la mamá de Nachito, llegó al estudio finales del año 2006. Vino a consultar a raíz de que su hijo de apenas 2 años padecía una encefalopatía neonatal (parálisis cerebral) y su médica tratante le había indicado sesiones de musicoterapia para su tratamiento.
En ese contexto, debió iniciar un amparo, a fin de que la obra social le reconozcan la cobertura integral del 100% del tratamiento de musicoterapia para su hijo.
Sin embargo, una vez finalizado el primer expediente, mi clienta me visitó nuevamente: esta vez necesitaba algo diferente para su hijo: maestra integradora. Esto obligó a iniciar una nueva demanda judicial y así sucesivamente….
Mi clienta debió judicializar cada una de las prestaciones de salud que la empresa no otorgaba. El amparo, de este modo, se constituyó en el modo normal y habitual de lograr la cobertura de las prestaciones de salud de una clienta, es decir: ir a juicio era el único modo obtenía lo que Nachito necesitaba.
Los papás de Nacho debieron asumir la responsabilidad de la severa patología de su hijo y –a la vez- litigar cada año para lograr una prestación (musicoterapia, maestra integradora, acompañantes terapéutica y luego equinoterapia). Cada nuevo proceso judicial le provocaba a mis clientes un nuevo malestar interno que no cesaba.
Sin embargo, lo interesante de este caso es que se sentó jurisprudencia: fue el primer proceso judicial en el país donde se obligó a una obra social a brindar musicoterapia para un menor. Actualmente, en ASAM (Asociación Argentina de Musicoterapia) analizan este importante precedente para ayudar a tantos padres a lidiar con las obras sociales y prepagas. Autos (P.I.M c-Ospaca s/sumarísimo. Expte.6482/07 que tramitó en el Juzgado Civil y Comercial Federal Nº5, Secretaria Nº10 de la C.A.B.A. ).
4. Algunas recomendaciones:
- No guiarse por los “comentarios de pasillo”. Asesorarse con profesionales idóneos.
- No construir ideas utópicas respecto de determinada documentación. Por ejemplo, un certificado de discapacidad no es un instrumento “mágico” que abrirá todas las puertas y generará cobertura automática.
- Escuchar con atención los fundamentos de la otra parte. Muchas veces pueden darnos “pistas” respecto de alguna documentación o requisito legal que nos falta.
- Analizar los efectos colaterales que puede acarrear “ir a juicio” como por ejemplo el tema de las costas si el juicio se pierde, étc. El boomerang puede volver y hay que tener cuidado.
- Tener en cuenta que los tiempos judiciales son muchas veces diferentes que los tiempos personales, más aún en cuestiones de salud.
- Consultar respecto de los efectos que tienen determinadas denuncias en organismos públicos. Es decir, el reclamo debe ser operativo en la realidad para el ciudadano.
- A veces es cómodo aceptar un “no” como respuesta y dejar todo ahí. Defender un derecho exige perseverancia, paciencia y energía. Es importante tener en cuenta que cada caso de salud es único y debe analizarse de modo singular, contemplando las especiales características.
- Ser protagonistas y generadores de un cambio. Las nuevas leyes en materia de salud (trastornos alimentarios, fertilización y demás) así como las nuevas sentencias judiciales se generaron gracias al impulso de ciudadanos activos.