¿Y si armamos una Cooperativa?
Es una forma diferente de conformar una empresa. Todos los que participan tienen derecho a un voto y no se reparten utilidades. ¿Por qué esta forma distinta de organizarse puede ser ideal para enfrentar la crisis?

¿ Y si armamos una Cooperativa?
Por Silvina Fainberg y Santiago Arbós.
El nacimiento del cooperativismo en la Argentina coincidió con el de los sindicatos obreros, tanto a nivel económico como social, lo que hace que los comienzos de las sociedades cooperativas estuvieran imbuidos de postulados políticos, sociales y económicos. [1] La ley que las rige [2] establece que son entidades fundadas en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y prestar servicios. [3]. Es decir, la cooperativa "es una empresa que se posee en conjunto y se controla en conjunto". [4]
En este sentido, este tipo de sociedades rompen con el esquema tradicional jerárquico que predomina en cualquier empresa: todos los integrantes deben aportar tareas y recursos para un fin común, y a su vez, asumir las responsabilidades que implique el éxito o el fracaso de dicho emprendimiento.
Cooperando (con cuerpo y alma)
La Alianza Cooperativa Internacional las define como "una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada" Pero más allá de las definiciones, veamos algunas características: - Tienen un capital variable;
No poseen un límite de asociados, de capital ni tiempo;
Le dan un voto a cada asociado;
No otorgan privilegios a los iniciadores o fundadores y no tienen como fin principal ni accesorio la propaganda de ideas políticas, religiosas, de nacionalidad, región o raza.
El “espíritu” cooperativo está vinculado al fomento de ciertos valores y principios relacionados con la “ayuda mutua, responsabilidad, igualdad, equidad y solidaridad”.Las características propias de estas sociedades hacen que la ley argentina prohíba la transformación de las cooperativas en sociedades comerciales o asociaciones civiles. [5] A su vez, existen distintos tipos de cooperativas, según sea la actividad que se pretenda encarar: agropecuarias, de trabajo, de provisión, de provisión de servicios públicos, de vivienda, de consumo, de crédito, de seguros y bancos cooperativos.
Donde manda marinero, manda marinero
El elemento fundamental de una cooperativa reside en la democracia interna. Todas las decisiones son tomadas por voluntad de sus asociados, ya sea en asamblea o por el órgano decisorio elegido democráticamente. El principio básico del cooperativismo es que cada socio tiene un voto, por lo tanto no puede prevalecer una voluntad individual sobre la de los demás. [6]
Las cooperativas, a diferencia del resto de las sociedades comerciales, no cuentan entre sus asociados con la clásica subordinación empleador – empleado. Son auto-gestionadas: no existe la subordinación técnica, económica o jurídica. O sea, en una cooperativa, todos son iguales y no hay “relación de dependencia”.
Sin embargo, hoy es cada vez más frecuente que ciertas empresas se constituyan en cooperativas y de modo fraudulento a la ley laboral, haciendo figurar como asociados a trabajadores que se encuentran bajo una típica relación de dependencia, buscando de este modo evadir costos laborales. [7] También se han dado casos a la inversa, donde los trabajadores de fábricas quebradas o con graves problemas económicos, han asumido el control de las mismas, constituyéndose en cooperativas. Un ejemplo conocido es el de la empresa Brukman que tomó esta figura, luego de una expropiación dictada por la Legislatura y la declaración formal de quiebra de la empresa.
¿Cómo empiezo a armar una Cooperativa?
En la Argentina, el [Instituto Nacional de Economía Social INAES->www.inaes.gov.ar] es el organismo estatal encargado de promover el desarrollo, control y registro de las cooperativas y mutuales.
A la hora de emprender, si se piensa en constituir una cooperativa, hay que tener en cuenta lo siguiente:
1) Siempre hay que notificar con 15 días de anticipación al INAES que se va a constituir una cooperativa.
2) Luego, para iniciar el trámite, se debe acompañar una nota de presentación junto con una copia del acta constitutiva y de los estatutos sociales, boleta de depósito del 5% del capital social de la cooperativa y presentar una copia del acta de distribución de cargos.
3) Todos los miembros que integrarán la futura cooperativa deben asistir a los cursos obligatorios que brinda el [INAES-> www.inaes.gov.ar]a fin de dar inicio y lograr la correspondiente personería jurídica.
4) Se debe presentar también un proyecto de viabilidad, analizando el rol de la cooperativa en el mercado de consumo de bienes y servicios.
5) Una vez presentada toda la documentación requerida y finalizado el trámite, la cooperativa adquiere personería jurídica, lo que permite un normal funcionamiento y una responsabilidad limitada. [8]
Martín F. (30) y Alejandro R. (29) son dos docentes que decidieron formar una cooperativa como modo de hacer frente a la crisis. Luego de ser despedidos por la empresa de sistemas para la que trabajaban, pensaron en contactarse con ex-compañeros y formar una cooperativa de trabajo para dictar cursos de computación para gente mayor. Alejandro asegura que los inicios no son fáciles: “Siempre estábamos acostumbrados a responder a un jefe y a tener tareas y tiempos asignados. El trabajo en una cooperativa es diferente, porque todos tiramos de la misma cuerda y todo depende de nosotros. Es pensar el trabajo de un modo distinto…”.
¿Y que pasa con las ganancias?
En las sociedades comerciales se reparten los dividendos entre los socios. Sin embargo, esto no pasa en las cooperativas, donde lo que se distribuye se denomina “porcentaje de excedentes” (hay que destinar recursos para distintos fondos dentro de la cooperativa antes de empezar a repartir). El mencionado excedente es un sobrante de las operaciones; no una ganancia. Esa es una de las principales diferencias con las sociedades comerciales.
De esta forma, lo que se le entrega a cada asociado se denomina retorno, siempre de modo proporcional a su participación. Se crea con esto “el doble juego de la doctrina cooperativista: cada asociado tiene un voto y a cada uno se le retorna el excedente según su participación” [9].
Al igual que en las Asociaciones y Fundaciones (ver artículo publicado en [Opinión Sur Joven ->www.opinionsurjoven.org.ar] -enero 2009- “Claves Legales para armar una ONG”) el objeto de una cooperativa debe ser preciso, detallado e indicar claramente cuál va a ser su campo de acción. El objeto, de este modo, es el que delimitará qué hacer y qué no hacer.
Compartir (casi) todo es posible
El modelo cooperativo revela en su génesis un marco de igualdad laboral, de auto-gestión y de responsabilidad conjunta que obliga a romper con el modelo-estructura que comúnmente se concibe como empresa.
Las cooperativas son una muy buena herramienta para poder agrupar intereses comunes, cuyo objetivo primordial es el bienestar de sus asociados. El asumir responsabilidades en lo personal y en lo colectivo, la democracia de las decisiones, la ausencia de relación de dependencia y el predominio de ciertos valores morales, abre un sin fin de posibilidades donde cada sujeto es un actor imprescindible para el logro de objetivos comunes.
El desafío radica en conservar en el tiempo los principios que motivaron la creación de una cooperativa y que el conjunto de actividades laborales-económicas cotidianas no alteren ni desvíen las buenas intenciones… porque sólo con buenas intenciones, no alcanza.
Fuentes:
Curso de derecho societario, de Ricardo Nissen
Formas jurídicas de la organización de la empresa, de Raúl Aníbal Etcheverry
[Instituto Nacional de Economía Social INAES->www.inaes.gov.ar]
[1] Ricardo Nissen “Curso de derecho societario”, Ad Hoc, 2004, p. 517.
[2] En la actualidad, las cooperativas se rigen en la República Argentina por la Ley 20.337, sancionada en el año 1973, luego de cincuenta años de vigencia de la Ley 11.388.
[3] Artículo 2, Ley 20.337
[4] Fuente: www.inaes.gov.ar
[5] Artículo 6, Ley 20.337.
[6] Rodolfo Capón Filas, Derecho Laboral, Librería Editorial Platense SRL, La Plata, 1980, citado en “El fraude a la LCT con las cooperativas de trabajo”, Depetris Eduardo, LL Gran Cuyo 2008.
[7] Sobre el particular, recientemente la jurisprudencia ha dicho: “Corresponde considerar que existió simulación absoluta e ilícita que encubría una relación laboral bajo la apariencia de una cooperativa de trabajo que prestaba servicios de vigilancia, si no se advierte un control general e individual de los socios ni la participación en asambleas, con adecuada información del giro, sino que quienes controlaban la estructura del ente pagaban a título de retorno ciertas sumas de dinero que fijaban a su discreción” (Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, Sala VIII, 14-07-2008, M, F. H. c. Cooperativa de Trabajo L. S. Ltda.).
[8] Debe tenerse en cuenta que mientras dure el trámite de constitución, los fundadores responden personalmente por el accionar de la cooperativa (o sea, responden con sus bienes propios).
[9] Raúl Aníbal Etcheverry “Formas jurídicas de la organización de la empresa”, Astrea, 2º reimpresión, Astrea., p. 112
Fuente: [Opinión Sur Joven ->www.opinionsurjoven.org.ar]